Bautizadas así porque las leí en el blog DESDE MI COCINA de Manuel Allue, de deliciosa y recomendable lectura.
Rápidamente me sedujeron por su simpleza y buen manejo de unos ingredientes tan sencillos y tan convenientes en estos días de excesos.
Os la cuento con sus propias palabras:
"La tata ...escurrió las judías, un poco, las puso en una cacerola con un sofrito de cebolla y tomate, revolvió y las dejó cocer durante un rato a fuego lento. Ni ajo, ni laurel, ni gloria.
En la radio sonaba ahora Amapola y en el patio se oía el eco de un tenedor contra una escudilla, batiendo un huevo, en buen compás. Lucía colocó las judías en una fuente, las ordenó un poco y las coronó con unas tiras de pimiento asado y un poco de huevo duro cortado en rodajas, muy finas".


